El racionalismo es un movimiento filosófico que promueve a la razón como principal facultad de conocimiento. Surgió en la Edad Moderna, específicamente en la Europa de los siglos XVII y XVIII, y se lo suele considerar como el movimiento contrario al empirismo, para el que la sensibilidad primaba por sobre la razón.
El racionalismo defiende la idea de que el conocimiento humano proviene de la razón y de nuestra capacidad para razonar. Esto constituyó en sí mismo un cambio de pensamiento sustancial respecto a la Edad Media, tiempo en el que la fe religiosa cumplía ese rol.
Historia del racionalismo
El racionalismo surgió a partir de ciertos cambios culturales que se dieron en Occidente durante el Renacimiento y el fin de la Edad Media.
Estos cambios tuvieron que ver con el surgimiento de distintas interpretaciones de los libros sagrados de las religiones monoteístas, especialmente con el cristianismo y el judaísmo. Comenzó a cuestionarse la idea de la verdad divina como criterio de verdad para las ciencias. Sin embargo, es posible rastrear los antecedentes del racionalismo en la Antigua Grecia, en las teorías de pensadores como Platón y Aristóteles.
Tradicionalmente se considera a René Descartes (1596-1650) como fundador de esta corriente. Su célebre expresión “pienso, luego existo”, conocida como el cogito cartesiano, representa cabalmente los postulados metafísicos del racionalismo.
Filósofo, matemático y físico, Descartes fue un gran admirador de la geometría y las matemáticas, ciencias a las que consideraba modelos a seguir para toda forma de filosofía. Aspiraba a convertir a la filosofía en una disciplina científica, provista de un método, dado que, a su parecer, solo mediante la razón podían hallarse ciertas verdades universales.
Es famoso el sueño que tuvo al respecto, según podemos saber gracias a sus diarios y anotaciones. Soñó con un diccionario y una antología poética, el Corpus Poetarum. Cuando despertó llegó a la conclusión de que el diccionario contenía todas las ciencias juntas, incluso la poesía, que solo era posible combinando todas las palabras habidas en el otro libro. De allí se desprende su idea de la unidad de la ciencia, así como su universalidad y la idea de que en la base del árbol de las ciencias está todo el conocimiento.
Las Meditaciones metafísicas, cuyo título completo es Meditaciones metafísicas en las que se demuestran la existencia de Dios y la inmortalidad del alma (1641), son consideradas como la explicitación y justificación metafísica del método. En este libro Descartes trató de dar con un garante (Dios) para el conocimiento racional, primero, y para todo tipo de conocimiento, después. Escritas originalmente en latín, en 1647 se imprimió una versión en francés bajo la supervisión del mismo Descartes.
Otros filósofos, contemporáneos y posteriores a Descartes, son considerados también representantes del racionalismo. Algunos de ellos fueron el neerlandés Baruch Spinoza (1632-1677) y los alemanes Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716) y Christian Wolff (1679-1754).
Características del racionalismo
El racionalismo se caracteriza por las siguientes ideas generales:
- Sostener la razón y el pensamiento como la fuente de todo conocimiento humano.
- Creer en el innatismo. En la mente o el espíritu humano existen ideas preconcebidas, nacidas con él o puestas allí por Dios.
- Usar métodos lógico-deductivos para explicar los razonamientos empíricos y confirmarlos cuando sea posible.
- Jugar un papel fundamental en el advenimiento del pensamiento laico (y antirreligioso).
Racionalismo y humanismo
El movimiento racionalista presenta similitudes con el humanismo, al menos en su versión secular, porque considera a la razón humana como el único camino cierto hacia la verdad de las cosas. Así, el racionalismo desplazó la fe religiosa que había imperado en el pensamiento occidental durante el Medioevo.
Este desplazamiento permite el surgimiento de un pensamiento filosófico ajeno a la religión, lo cual es también central en la doctrina del humanismo, cuyo objetivo central fue colocar al ser humano, y no a Dios, en el centro del mundo. Esto no significa que el racionalismo haya sido necesariamente ateo, ya que no descarta ni afirma a priori la existencia de Dios. De hecho, muchos pensadores, como Descartes o Leibniz, colocaron a Dios como garante de la razón a la hora de adquirir conocimientos.
Por su parte, el humanismo secular propuso una visión revalorizante y digna del ser humano, para la que es fundamental una visión racionalista, escéptica, aunque en ella también tenga importancia la cuestión ética del ser humano. De ese modo, no todo racionalista es, obligatoriamente, un humanista, aun cuando estas corrientes tengan muchos puntos teóricos en común.