La teoría del conflicto: definición y fundamentos
La teoría del conflicto aborda las acciones que realiza cada persona o grupo, una organización o la sociedad, en sentido amplio, para lograr el máximo beneficio, algo que a su vez genera cambio social, político y revoluciones. La esencia de esta teoría se apoya en la clásica estructura piramidal de la sociedad en la que una élite dicta los términos con los que viven las masas. Es decir, las estructuras sociales más importantes, como las leyes que configuran el ordenamiento de un Estado y las tradiciones que dan forma a la vida cotidiana de una población, están diseñadas para dar soporte a los grupos que tradicionalmente se consideran superiores. La teoría del conflicto analiza desde distintos puntos de vista la manera en que los poderosos tratan de perpetuar su estatus y qué rol desempeña el conflicto social como motor de cambio.
Origen y desarrollo histórico
Este planteamiento constituye una de las grandes escuelas de pensamiento sociológico moderno y está construido desde los diversos puntos de vista de expertos y pensadores que, durante las décadas de los años cincuenta y sesenta, desarrollaron la teoría del conflicto, estrechamente ligada a la teoría de juegos y a los planteamientos sobre la negociación. La teoría del conflicto es considerada como un desarrollo que se produjo en reacción a la estática del funcionalismo estructural, proporcionando una alternativa a este. Si bien la reflexión sobre la guerra y la paz ha sido una preocupación clásica del pensamiento humano, y desde antiguo pensadores vinculados a la problemática del conflicto militar y más recientemente a la problemática de las revoluciones y el conflicto laboral han estudiado las manifestaciones del conflicto social, es a partir de la década de 1950 cuando comienzan a aparecer estudios y teorías centrados en el conflicto social como fenómeno genérico, más allá de sus manifestaciones específicas.
Principales exponentes
Entre los sociólogos más relevantes para el desarrollo de esta escuela de pensamiento están el sudafricano Max Gluckman, el británico Ralf Dahrendorf y los estadounidenses Thomas Schelling y Randall Collins. Sus influencias directas están en los planteamientos de Karl Marx, Gumplivicz Ludwig y Georg Simmel, entre otros. En la sociología, el autor al que puede atribuirse el inicio de la teoría es el alemán Georg Simmel, en su obra «Sociología» publicada en 1908. Un interesante intento de integrar la teoría del conflicto con el análisis funcional corresponde a la publicación en 1956 del libro «The Functions of Social Conflict», del estadounidense Lewis Coser. Esta diversidad de pensadores y corrientes hace que la teoría del conflicto no sea única, sino que parta de la concepción del sistema social y de su funcionamiento que cada sociólogo tenga.
Obras fundamentales
A partir de 1956 pueden registrarse algunas de las principales obras y estudiosos de la teoría del conflicto. Ese año, Max Gluckman publicó «Custom and Conflict in Africa». En 1959 aparecieron «Class and Class Conflict in Industrial Society» de Ralf Dahrendorf y «Further Development of a Theory of Coalitions in the Triad» de Theodore Caplow. En 1960, Thomas Schelling publicó «Strategy of Conflict». En 1962, Kenneth Boulding editó «Conflict and Defense: a General Theory». En 1975, Randall Collins publicó «Conflict Sociology: towards an Explanatory Science» y Louis Kriesberg editó «Sociología de los conflictos sociales». En 1979, Walter Isard publicó «A Definition of Peace Science, the Queen of Social Sciences», y en 1983, Julien Freund editó «Sociologie du Conflit».
Definiciones de conflicto social
Generalmente se ofrecen diferentes definiciones de conflicto social, diferencias que llaman la atención sobre aspectos complementarios del concepto. Por ejemplo, la de Stephen Robbins: «Un proceso que se inicia cuando una parte percibe que otra la ha afectado de manera negativa o que está a punto de afectar de manera negativa alguno de sus intereses». Por su parte, Lewis A. Coser sostiene que el conflicto social es una lucha por los valores y por el estatus, el poder y los recursos escasos, en el curso de la cual los oponentes desean neutralizar, dañar o eliminar a sus rivales. Un conflicto será social cuando trasciende lo individual y procede de la propia estructura de la sociedad.
Los conflictos sociales como motor de cambio
En la práctica, la teoría del conflicto se aplica sobre todo para tratar de explicar los conflictos sociales como algo genérico, más allá de sus manifestaciones concretas en las acciones de un ciudadano o grupo social, y su utilidad para lograr el avance y la cohesión de la sociedad, siempre que se logre mantener bajo control su potencial desintegrador. Los sociólogos tratan de dar respuesta a las razones por las que se producen conflictos entre clases sociales o entre las propias ideologías, y sus teorías contraponen el avance social a través del conflicto con el cambio que se logra gracias a la cooperación y la paz social. Es posible aplicar esta teoría a eventos históricos de gran relevancia como la Revolución Francesa o la Guerra Fría, pero también para conflictos de menor entidad como los que se pueden producir en el seno de un grupo de personas, como estudiantes o compañeros de trabajo.
La funcionalidad del conflicto
La implicación principal de la teoría del conflicto es el reconocimiento de la funcionalidad de este. Si bien con anterioridad habían existido pensamientos de justificación moral del conflicto, tales como los de la guerra santa, la guerra justa, el derecho a la rebelión o la lucha de clases, es recién a partir de la teoría del conflicto que este comienza a ser visto como una relación social con funciones positivas para la sociedad humana, en tanto y en cuanto se puedan mantener bajo control sus potencialidades destructivas y desintegradoras. Antes de la aparición de esta teoría, el conflicto era visto básicamente como una patología social o, en todo caso, el síntoma de una patología social. La sociedad perfecta era vista como una sociedad sin conflictos y todas las utopías sociales sostenían la necesidad de constituir un modelo de sociedad sin conflictos, de pura cooperación. La teoría del conflicto revalúa la connotación negativa tradicional y postula el conflicto social como un mecanismo, al menos potencialmente positivo, de innovación y cambio social.
Contexto histórico de surgimiento
La aparición de la teoría del conflicto debe ser entendida históricamente tanto a la luz del criticismo académico a posiciones estructuralistas como a la realidad sociopolítica de la guerra fría. La invención de la bomba atómica en 1945 modificó completamente la dinámica del conflicto a raíz de la posibilidad de exterminio de la especie humana. El Premio en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel de 2005, Thomas C. Schelling, fundó su obra en el análisis del comportamiento de los antagonistas en una guerra nuclear.
Teoría del conflicto y teoría de juegos
Paralelamente a la teoría del conflicto y en estrecha relación con ella, ha aparecido y se ha desarrollado una rica teoría de los juegos, obra de Von Neuman y Morgenstern (1944), John Forbes Nash (1950) y Bishop (1964), que se ha aplicado visualizando al conflicto como juego. De la confluencia entre la teoría del conflicto y la teoría de juegos ha derivado una rica distinción entre juegos de suma cero (conflicto puro), juegos de suma positiva (cooperación pura) y juegos mixtos (de cooperación y conflicto). Estos últimos son los que abren el espacio a la negociación. En la práctica es improbable una dinámica social que se comporte únicamente como juego de suma cero o juego de suma positiva, ya que siempre existen aspectos abiertos a la negociación, tanto en las situaciones más conflictivas como en las más pacíficas. En la última década, varios Premios Nobel han sido concedidos a teóricos del conflicto y de la teoría de juegos: en 1994, John Forbes Nash; en 2005, Thomas Schelling y Robert Aumann.
Las escuelas de pensamiento sobre el conflicto
Los científicos están divididos en dos grandes escuelas para enfocar el conflicto social: la escuela clásica (teorías macro) y la escuela conductista (teorías micro). El enfoque clásico se centra en el nivel macro, específicamente en el análisis de las relaciones conscientes entre los grupos sociales. Los conductistas se enfocan en el nivel micro, y su preocupación central es el individuo antes que el grupo. Los conductistas prestan gran atención a los factores inconscientes en la generación de los conflictos. Por otra parte, la escuela clásica tiende a analizar un gran número de variables para comprender un conflicto, mientras que el método de la escuela conductista es aislar pocas variables y aplicarlas a un gran número de conflictos para comprender el papel que desempeña cada variable.
Escuela conductista
Entre los supuestos fundamentales de la escuela conductista se encuentra la afirmación de que las raíces de la guerra se encuentran en la naturaleza del comportamiento humano.
Escuela clásica
Los autores clásicos, que incluyen autores que destacaron en otros campos y que irían desde Tucídides y Sun Tzu hasta Maquiavelo, Marx y Von Clausewitz, se enfocaron en un aspecto específico del conflicto: el poder. A partir de la bomba atómica y la teoría de la disuasión, se abrió el camino para teorías más complejas, como la teoría sobre la toma de decisiones y la teoría de los juegos. Ambas se originaron en la idea de la escuela clásica del siglo XX sobre el actor racional. El modelo del actor racional fue desarrollado por economistas para explicar el comportamiento económico humano. Presupone que la gente hace elecciones informadas y toma decisiones sobre bases racionales, sopesando oportunidades de ganar o perder. Thomas Schelling tomó este modelo para desarrollar una sofisticada teoría del juego que incluye comunicación, negociación e información, e introduce la importancia de la irracionalidad del pensamiento estratégico.
Aplicación a la criminología
Desde el punto de vista sociológico, que una persona cometa un delito se considera como una respuesta a un estímulo condicionado por la influencia de su entorno social y circunstancias personales. Esta perspectiva supone entender que el crimen no se comete solo desde un plano individual, causado por algún tipo de desviación de la conducta o por una patología, sino como resultado social. Por tanto, para determinar las motivaciones del criminal es necesario observar las circunstancias y la estructura social. La labor del criminólogo consiste en estudiar las razones que llevan a una persona a cometer un delito, así como sus consecuencias personales y sociales y la forma de prevención. Analiza el delito, al delincuente y a su entorno desde una mirada multidisciplinar que combina ciencias diversas, desde la psicología y la medicina hasta la sociología y el derecho.
La figura del delincuente puede analizarse desde diversas teorías sociológicas que den explicación a su conducta, desde las del aprendizaje social a las del control social o del conflicto social. El análisis de un acto criminal desde la teoría del conflicto abordará la perspectiva del individuo y si esa desviación en contra de las normas sociales es resultado del contexto social de esa persona.
Impacto sobre el individuo de las relaciones sociales
Para la teoría del conflicto, una de las claves es, precisamente, el impacto sobre el individuo de las relaciones sociales: estas son un punto de encuentro entre los diversos intereses, poder y recursos escasos por cuyo control se compite, generando situaciones de desigualdad y fricción social que derivan en conflictos. Esos conflictos tienen expresiones variadas, más o menos violentas (desde las discusiones hasta las guerras), pero en todo momento sirven de motor de cambio. En ocasiones, los conflictos dan lugar a la trasgresión de la normativa vigente, es decir, a la comisión de delitos. Es en ese punto donde los expertos analizan las motivaciones del delincuente y las consecuencias de sus actos con el objetivo no solo de conocer mejor la conducta de la persona, sino de ser capaces de comprender su impacto en el grupo y desarrollar mecanismos de prevención.